Skip to Content
Orden CronológicoEl Génesis

Los Arekhi

Antes de las estrellas y del tiempo existieron dos entidades primigenias: los Arekhi, Oaknu y Katsekarni. Eran seres colosales compuestos de materia, energía y fuego celestial. Durante eternidades se enfrentaron en violentas batallas cuyas explosiones dieron origen a nebulosas, estrellas y sistemas enteros. Finalmente, ambos se destruyeron mutuamente y sus restos se dispersaron por el cosmos.

En el centro de aquella destrucción nació un sistema solar. El tercer planeta poseía una particularidad única: en su núcleo descansaban las almas fusionadas de los dos Arekhi. Durante milenios, aquellas conciencias lucharon entre sí bajo la superficie, provocando erupciones y terremotos, hasta que lentamente alcanzaron cierto equilibrio.

Los Guardianes

De los restos de energía liberados por los Arekhi nacieron nuevas entidades: los Guardianes. Seres inmensos, herederos fragmentados de la esencia de sus creadores. Guiados por el llamado del planeta central, se reunieron sobre aquella tierra aún caótica y decidieron proteger el núcleo que contenía las almas de los primigenios.

Los Guardianes aprendieron a comunicarse, crearon un idioma y se dieron nombres: Orwhn, Tribak, Kutzakel, Memron, Oaghmar, Kragna, Uishvajhy y Bjorg.

El primero en actuar fue Oaghmar, quien endureció la corteza del planeta utilizando enormes masas de metales celestiales. Gracias a ello, la tierra comenzó a estabilizarse. Luego Bjorg tomó la tarea de transformar aquella superficie infernal en un mundo habitable: limpió los gases tóxicos, llenó los océanos, creó microorganismos, plantas, bosques, lluvias y montañas.

El Exiliado

Pero Orwhn se rebeló. Influenciado por el odio heredado de Katsekarni, deseaba destruir el planeta y liberar las almas de los Arekhi. Mientras Tribak, Memron, Kragna y Uishvajhy lo combatían, Kutzakel protegió a Bjorg para que pudiera continuar su obra. Tras una guerra de milenios, Orwhn fue derrotado y condenado a permanecer en las profundidades del océano, donde jamás podría volver a tocar la tierra o el cielo.

Con el mundo finalmente fértil y estable, los Guardianes contemplaron maravillados la vida creada por Bjorg. Comprendieron entonces que faltaba algo más: criaturas conscientes capaces de admirar y preservar aquel mundo.

Las Primeras Creaciones

Tribak creó a Cimara, la primera Edra, ancestro de un pueblo elegante y armonioso nacido de los bosques. Memron respondió creando a Takhhamakar, el primer Grog, una raza guerrera y brutal destinada a resistir cualquier amenaza.

Tribak creó luego a Efesaahr, el primer Kutae, seres organizados y prolíficos capaces de construir fortalezas y grandes civilizaciones. Como respuesta, Memron creó a Khnull, el primer Xhuk, una especie astuta y manipuladora nacida para sabotear las obras de los Kutae, aunque con el tiempo terminarían formando alianzas con ellos.

Cuando las nuevas razas comenzaron a explotar la tierra en busca de recursos, Oaghmar reaccionó con terremotos y catástrofes. Para evitar destruir el mundo, creó dos nuevas especies encargadas de custodiar la corteza terrestre: los Morgs, maestros de las profundidades y la minería, y los Mahan, guardianes de las montañas y la vida natural.

Kragna, desconfiando de la armonía entre las criaturas, creó a los Indestructibles, seres nacidos de la oscuridad capaces de anticipar los movimientos de sus enemigos y fundirse con las sombras.

Por su parte, Uishvajhy recorrió el cosmos reuniendo fragmentos de energía primordial. Aquella fuerza, imposible de controlar, fue llamada Dominus. De ella nació Teuken, un ser bendecido con la capacidad de moldear la magia misma. Sin embargo, Teuken se perdió en el mundo y sus lágrimas alteraron la naturaleza de Arekhar, dando origen a minerales, plantas y lugares cargados de propiedades mágicas.

Más adelante, Kragna y Uishvajhy unieron esfuerzos para crear a los Kani, una raza espiritual y tribal conectada con la naturaleza, los rituales y el Dominus. Kragna también creó a las Aggir, ninfas seductoras destinadas a manipular y destruir a los mortales desde el deseo.

Uishvajhy, preocupado por los conflictos entre especies, creó a las Hassak, mediadoras capaces de hablar todos los idiomas, y más tarde a los Vignahmar y los Orugh, guardianes salvajes nacidos para proteger la naturaleza de la ambición de los pueblos mortales.

Finalmente, Kragna creó a los Udhaar, cambiaformas capaces de adoptar la apariencia de cualquier criatura cuya sangre consumieran.

La Cacería

Estas acciones provocaron tensiones entre los Guardianes. Memron y Tribak consideraron que Uishvajhy y Kragna habían ido demasiado lejos. Uishvajhy abandonó entonces su condición divina para vagar por el mundo como un viajero, mientras Kragna desapareció entre las sombras.

Tribak comprendió que la tarea de los Guardianes estaba terminando. Fundió parte de su esencia con el Sol y la luna Mirm para observar eternamente a sus creaciones.

Fue entonces cuando Bjorg regresó.

Bjorg, Dios de la Vida y la Muerte

Durante su ausencia había creado múltiples planos de existencia y reveló el verdadero nombre del mundo: Arekhar, “Protector de los Arekhi”.

Creó el Plano Superior, hogar de los Guardianes y las Primeras Criaturas; el Limbo, donde serían juzgadas las almas; el Plano Espiritual, refugio de quienes rechazaran la reencarnación; el Plano de la Sombra; el Plano Solar; y el Plano Elemental, una dimensión caótica dominada por fuerzas primordiales y criaturas elementales.

También creó el Sammus-Rem, un libro que registra toda la historia del universo desde el origen mismo de los Arekhi. Sus guardianes serían los Igríts, almas elegidas para preservar el conocimiento eterno.

Bjorg asumió entonces el deber de juzgar a los muertos. Las almas podrían alcanzar la redención, reencarnar o ser exiliadas eternamente en el Limbo.

El Destino de los Guardianes

Con el tiempo, los Guardianes abandonaron definitivamente el mundo mortal.

Tribak se fusionó con el Sol. Memron dispersó su esencia sobre Arekhar, sembrando para siempre el conflicto en el corazón de las criaturas conscientes. Uishvajhy se convirtió en el Dios Viajero. Kragna pasó a ser la Diosa de los Secretos y las Sombras.

Kutzakel, encargado del tiempo, temió que nadie pudiera contener a Orwhn. Por ello dividió su propia esencia: una parte permaneció como Guardián del Tiempo junto a los Igríts, mientras la otra recorrió el mundo en incontables fragmentos de luz vigilando eternamente la prisión de Orwhn.

Así terminó la era de los Guardianes.

Con los siglos, las Primeras Creaciones desaparecieron y pasaron al Plano Superior. Los pueblos de Arekhar conservaron la memoria de los Guardianes a través de mitos, escrituras y relatos ancestrales, recordando que antes del mundo existieron dioses nacidos del caos primordial.

Last updated on